17 jun. 2010

Mi diario en la Flotilla a Gaza


Solidaridad con Palestina... ante el brutal ataque israelí
The Daily Beast


A las 5 de la mañana estoy en la calle esperando el taxi que me llevará al aeropuerto de Niza. Es la primera vez en años que E. y yo hemos tenido algo de tiempo para compartir. En un principio pensamos que podría ser [la espera para el viaje] de dos semanas. Resultó ser de cinco días, ya que el “Barco a Gaza” parece estar listo para partir hacia Chipre para unirse, según lo previsto, al resto de los barcos. Nuestro objetivo se puede leer ya desde el punto de partida, pienso mientras espero al taxi. Siguiendo las instrucciones, he limitado mi equipaje a una mochila con un peso no superior a 10 Kg. El “Barco a Gaza” tiene un objetivo claro y bien definido: romper el bloqueo ilegal que Israel está imponiendo a la Franja de Gaza. Después de la guerra de hace un año, la vida se ha vuelto más y más insoportable para todos los palestinos que viven allí. Hay una escasez enorme de los suministros básicos para vivir de un modo digno.
Pero el objetivo del viaje es, por supuesto, mucho más explícito que eso. Hechos y no palabras, pienso. Es fácil apoyar, defender u oponerse a esto, aquello y lo otro. Pero la acción sólo puede proporcionar el valor de lo que se dice. Los palestinos que han sido forzados por los israelíes a vivir en la miseria tienen que saber que no están solos, que no se les ha olvidado. Hay que recordar al mundo su existencia. Y podemos hacerlo mediante la carga que llevan los otros buques: medicamentos, plantas de desalinización de agua potable, cemento.
Llega el taxi y nos encaminamos al aeropuerto. Recuerdo que la primera anotación la hice en el taxi. No recuerdo las palabras exactas, pero me siento desconcertado por la sensación de no haber pensado que se trata de un proyecto tan odiado por los israelíes que bien podrían tratar de detener el convoy por medios violentos.
En el momento de llegar al aeropuerto el pensamiento se ha ido. En este punto, también, el proyecto está muy claramente definido. Tenemos que usar tácticas no violentas, no hay armas, ni intención de enfrentamiento físico. Si nos abordan, debería pasar de una manera que no ponga en peligro nuestras vidas.
29 de mayo. Nicosia (Chipre)
Después de días de espera, alrededor de las 5 de la tarde las autoridades del puerto por fin nos dan permiso para acceder a un barco llamado “Desafío”, que nos llevará, a una velocidad de 15 nudos, hasta el punto de encuentro para trasladarnos al buque de carga “Sofía”. Ya hay un montón de personas en el “Desafío”, observando y esperando. Parecen un poco decepcionados porque sólo somos tres: el miembro del parlamento sueco K, la doctora sueca S. y yo. Habían estado esperando a unos activistas irlandeses que abandonaron la idea así, de pronto, y retornaron a casa. Subimos a bordo, saludamos y pronto aprendimos las reglas que se aplican aquí. Es muy estrecho, bolsas de plástico llenas de zapatos en todas partes, pero el ambiente es bueno, tranquilo. Todos los signos de interrogación parecen haberse resuelto ahora. A las 17’00 los dos motores diesel inician un estruendo de muerte. Finalmente estamos en marcha. 30 de mayo. En el mar, al sureste de Chipre. 8 de la mañana. El mar está tranquilo. Nos estamos acercando al buque más grande de la flotilla. Es un ferry de pasajeros, la “reina” de los barcos del convoy. Hay cientos de personas a bordo. Ha habido mucha discusión sobre la probabilidad de que los israelíes centren sus esfuerzos en esta nave en particular.