11 nov. 2008

cruces negras insurrectas!

c. Gabriela Espinoza - Secretaria de Prensa y Propaganda
Este 15 de noviembre se conmemoran 86 años de la fecha más representativa en la historia obrera nacional. Recordamos con orgullo pero también con tristeza la huelga general realizada en 1922 por todos los trabajadores honestos que terminaría en una masacre sin precedentes en nuestro país.

Así es el Poder, que trabaja según su lógica, y en ese incesante devenir de mercancías y privilegios, coacciona sanguinariamente contra las manos de la gente que sueña, quiere y exigen un destino digno.


Y así empezó cuando por una huelga de los obreros del Ferrocarril (ferrocarril apoderado por los gringos con la venia del presidente Tamayo) que exigían atención médica, salarios justos, leyes favorables y garantías, el pueblo entero vio una posibilidad de triunfo de exigir sus derechos, extendiéndose a toda la ciudad la euforia de la fuerza de la unidad.


A la huelga se unieron los obreros de las Empresas de Fuerza Eléctrica, se sumaron los gremios como de los panificadores, peluqueros, etc., organizaciones, grupos de trabajadores, mujeres, pobladores en general. Formándose verdaderas asambleas populares dirigidas por la Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana, y el 13 de Noviembre de 1922 se decretó el Paro General.


El 15 de Noviembre, el ejército y la policía (como si no se luchara por el pan de sus hijos también) respondieron con ímpetu y maldad los justos gritos de nuestros hermanos. Fueron tantos los muertos que se los arrojó al río Guayas enrojeciendo el agua y el alma de nuestro pueblo. Mientras la burguesía aplaudía desde sus ventnas la infame balacera, el inhumano fusilamiento. Habría de durar aún así los reclamos de aquella huelga. Cruces negras en honor a los asesinados flotarían en el río, como lo describe el camarada Joaquín Gallegos Lara en su libro Cruces sobre el Agua, que así termina:

"Las ligeras ondas hacían cabecear bajo la lluvia las cruces negras, destacándose contra la lejanía plommiza del puerto. Alfonso pensó que, como el cargador lo decía, alguien se acordaba. Quizás esas cruces eran la última esperanza del pueblo ecuatoriano"

1 comentario:

  1. Anónimo26.1.13

    Mientras exista la burgesia, los dueños del país y los grandes imperialistas, no podrán contra la sociedad pobre porque somos más unidos que nunca para defender nuestros derechos, aunque tengamos que entregar la vida por el bienestar de nuestros hijos para una mejor sociedad.

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