18 mar. 2010

EL MENSAJE VIVO DE KARL MARX (ver todo el contenido)

El mensaje vivo de Karl Marx a ciento veintisiete años de su desaparición


14 de marzo de 1883 - 14 de marzo de 2010

Mausoleo de Karl Marx en el cementerio de Highgate, en Londres. Según el periodista estadounidense John Swinton, del "New York Sun", si el gran pensador socialista hubiera podido grabar su propio epitafio hubiera escrito "¡Luchar!". E, 14 de marzo, se recuerda un nuevo aniversario de la desaparición física del incansable defensor de los trabajadores del mundo.

Ponemos a consideración de la Militancia y amigos de la JCE la siguiente recopilación de textos, ideas y frases de Marx, como una guía práctica para entender el marxismo.


EL MENSAJE VIVO DE KARL MARX

A ciento veintisiete años de su desaparición
(14 de marzo de 1883 - 14 de marzo de 2010)

Textos seleccionados y ordenados por César Vásquez

Contenido

I. Conciencia y concienciación
II. Crítica
III. Razón y dogmatismo
IV. Ideas dominantes
V. Filosofía y cambio social
VI. Materialismo histórico
VII. Historia
VIII. Proceso social
IX. Desarrollo de las sociedades
X. Lucha de clases
XI. Burguesía
XII. Psicología capitalista
XIII. Proletariado
XIV. Pequeña burguesía
XV. Lumpemproletariado
XVI. Explotación
XVII. Propiedad privada de los medios de producción
XVIII. Salario
XIX. Alienación
XX. Religión
XXI. Globalización
XXII. Crisis
XXIII. Regulación social de la producción
XXIV. Libre comercio
XXV. Economistas
XXVI. Democracia
XXVII. Violencia
XXVIII. Dictadura del proletariado
XXIX. Comunismo
XXX. Producción cooperativa
XXXI. Educación
XXXII. Internacionalismo
XXXIII. Mujer y matrimonio
XXXIV. Familia
XXXV. Políticos y corrupción
XXXVI. Opinión pública
XXXVII. Culto a la personalidad



I. Conciencia y concienciación

CON-1. En el corazón de los hombres debe despertarse la autoestima del ser humano y su libertad. Únicamente este sentimiento, que desapareció del mundo con los griegos y que con el cristianismo se desvaneció en la bruma celeste de los cielos, puede transformar, una vez más, la sociedad en una comunidad de seres humanos que trabajen por el logro de los propósitos más elevados, un estado democrático.
Carta a Arnold Ruge (1843)

CON-2. La reforma de la conciencia consiste únicamente en hacer que el mundo sea consciente de su propia conciencia, en despertarlo de la ensoñación que tiene de sí mismo, en explicarle el significado de sus propias acciones.
Carta a Arnold Ruge (1843)

CON-3. Nada nos impide vincular nuestra crítica con la crítica de la política, con tomar partido en política, con participar en luchas reales e identificarnos con ellas. Por consiguiente, no nos enfrentamos al mundo en actitud doctrinaria, proclamando un nuevo principio: ‘¡Ésta es la verdad, arrodíllense ante ella!’ Desarrollamos nuevos principios para el mundo a base de los propios principios del mundo. No le decimos al mundo: ‘Termina con tus luchas, pues son tontas; queremos darte la verdadera consigna de lucha’. Nos limitamos a mostrarle al mundo aquello por lo qué está luchando en realidad. La conciencia es algo que tendrá que adquirir, aunque no lo quiera.
Carta a Arnold Ruge (1843)


II. Crítica


CRI-1. Si la construcción del futuro y su consumación por todos los tiempos no va ser nuestro trabajo, entonces está aún más clara nuestra tarea en este momento. Me refiero a la crítica implacable de todas las condiciones existentes, implacable en el sentido que la crítica no debe atemorizarse de sus resultados ni de enfrentarse a los poderes existentes.
Carta a Arnold Ruge (1843)

CRI-2. El arma de la crítica no puede, por supuesto, reemplazar a la crítica del arma; la fuerza material debe ser derribada por la fuerza material. Sin embargo, la teoría se convierte en fuerza material tan pronto como es comprendida por las masas.
Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1843)



CRI-3. La teoría tiene la capacidad de atraer a las masas tan pronto como es capaz de explicar al hombre, y explica al hombre tan pronto como llega a ser radical. Ser radical es comprender la raíz del asunto. Para el hombre, la raíz del asunto es el hombre mismo.
Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1843)



III. Razón y dogmatismo



RAZ-1. La razón ha existido siempre, pero no siempre en una forma racional.
Carta a Arnold Ruge (1843)



RAZ-2. Toda ciencia sería superflua, estaría de más, si la forma de manifestarse las cosas y la esencia de éstas coincidiese directamente.
El capital, volumen 3, “La fórmula trinitaria” (1894)



RAZ-3. No estoy a favor de establecer una propuesta dogmática. Por el contrario, debemos tratar de ayudar a los dogmáticos a hacer que sus proposiciones sean claras para ellos mismos.
Carta a Arnold Ruge (1843)



IV. Ideas dominantes



IDE-1. Las ideas dominantes en cualquier época no han sido nunca más que las ideas de la clase dominante.

Manifiesto Comunista (1848)



IDE-2. Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante.

La ideología alemana (1845)



IDE-3. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente.

La ideología alemana (1845)



IDE-4. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante son también las que confieren el papel dominante a sus ideas.

La ideología alemana (1845)



IDE-5. Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulen la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean, por ello mismo, las ideas dominantes de la época.

La ideología alemana (1845)



IDE-6. Cada nueva clase que pasa a ocupar el puesto de la que dominó antes de ella se ve obligada, para poder llevar adelante los fines que persigue, a presentar su propio interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad, es decir, expresando esto mismo en términos ideales, a imprimir a sus ideas la forma de lo general, a presentar estas ideas como las únicas racionales y dotadas de vigencia absoluta.

La ideología alemana (1845)



V. Filosofía y cambio social



FIL-1. Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.

Tesis sobre Feuerbach (1845)



FIL-2. No puedo ir a Ginebra. Considero que lo que estoy haciendo mediante este trabajo es mucho más importante para la clase trabajadora que cualquier cosa que pudiera estar en capacidad de hacer en cualquier congreso.

Carta a Ludwig Kugelmann (1866)



VI. Materialismo histórico



MAT-1. En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general.

Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859)



MAT-2. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.

Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859)



MAT-3. El régimen de producción vigente en una época dada y las relaciones de producción propias de este régimen, en una palabra la estructura económica de la sociedad, es la base real sobre la que se alza la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.

El Capital, “La mercancía” (1867)



MAT-4. El régimen de producción de la vida material condiciona todo el proceso de la vida social, política y espiritual.

El Capital, “La mercancía” (1867)



MAT-5. La concepción materialista de la historia también tiene ahora muchos amigos de esos, para los cuales no es más que un pretexto para no estudiar la historia. Marx dijo a fines de la década de 1870, refiriéndose a los “marxistas” franceses: “Lo único que sé es que no soy marxista”.

Carta de Friedrich Engels a Konrad Schmidt (1890)



MAT-6. [Con el capitalismo] se estableció la libre competencia, con una constitución social y política adecuada a ella y con la dominación económica y política de la clase burguesa.

Manifiesto Comunista (1848)



VII. Historia



HIS-1. Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.

El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (1852)



HIS-2. Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado.

El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (1852)



HIS-3. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.

El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (1852)



HIS-4. Las revoluciones son las locomotoras de la historia.

Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 (1850)



HIS-5. La historia es el juez – el verdugo, el proletario.

Discurso en el aniversario de "The People’s Paper" (1856)



VIII. Proceso social



PRO-1. El comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera el actual estado de cosas. Las condiciones de este movimiento se desprenden de las premisas existentes en la actualidad.

La ideología alemana (1845)



PRO-2. Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantarla por decreto del pueblo. Saben que para conseguir su propia emancipación. y con ella esa forma superior de vida hacia la que tiende irresistiblemente la sociedad actual por su propio desarrollo económico, tendrán que pasar por largas luchas, por toda una serie de procesos históricos, que transformarán completamente las circunstancias y los hombres. Ellos no tienen que realizar ningunos ideales, sino simplemente dar rienda suelta a los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa agonizante lleva en su seno.

La guerra civil en Francia (1871)



PRO-3. Cada paso de movimiento real vale más que una docena de programas.

Carta a Wilhelm Bracke (1875)



IX. Desarrollo de las sociedades



DES-1. Los países industrialmente más desarrollados no hacen más que poner delante de los países menos progresivos el espejo de su propio porvenir.

El capital, prólogo (1867)



DES-2. Una nación debe y puede aprender de otra. Incluso en el caso en que una sociedad haya llegado a descubrir la pista de la ley natural que preside su movimiento –y la finalidad última de esta obra es descubrir la ley económica que preside el movimiento de la sociedad moderna–, jamás podrá saltar ni suprimir por decreto las fases naturales de su desarrollo. Podrá únicamente acortar y mitigar los dolores del parto.

El capital, prólogo (1867)



DES-3. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella.

Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859)



DES-4. La revolución que el socialismo moderno procura alcanzar es, en una palabra, la victoria del proletariado sobre la burguesía y el establecimiento de una nueva organización de la sociedad mediante la destrucción de todas las diferencias de clase. Esto requiere no sólo un proletariado que lleve adelante dicha revolución, sino también una burguesía en cuyas manos las fuerzas productivas sociales se hayan desarrollado tanto, que ellas permitan la destrucción final de las diferencias de clase.

Sobre las relaciones sociales en Rusia (1874)



DES-5. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.

Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859)



DES-6. Sólo en un determinado nivel de desarrollo de estas fuerzas productivas sociales, inclusive a un muy elevado nivel para nuestras condiciones modernas, llega a ser posible el aumento de la producción hasta el punto en que la abolición de las diferencias de clase puede constituir progreso real, y puede ser duradera sin originar el estancamiento o inclusive la declinación en el modo de producción social. Sin embargo, las fuerzas productivas sólo han alcanzado este nivel de desarrollo en las manos de la burguesía. Por consiguiente, en este respecto, la burguesía es tan necesaria como precondición para la revolución socialista como lo es el propio proletariado. Por ello, alguien que afirme que dicha revolución puede llevarse a cabo más fácilmente en un país en el que, a pesar que no hubiera proletariado tampoco hubiera burguesía, sólo prueba que aún tiene que aprender el ABC del socialismo.

Sobre las relaciones sociales en Rusia (1874)



X. Lucha de clases



LUC-1. La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases.

Manifiesto Comunista (1848)



LUC-2. Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.

Manifiesto Comunista (1848)



LUC-3. Durante cerca de cuarenta años hemos enfatizado que la lucha de clases es la fuerza motriz inmediata de la historia y, en particular, que la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado es la gran palanca de la revolución social moderna. Por ello, no nos es posible cooperar con gente que quiere eliminar del movimiento dicha lucha de clases. En la fundación de la Internacional expresamente formulamos el grito de batalla: la emancipación de la clase trabajadora debe ser alcanzada por la propia clase trabajadora. Por consiguiente, no podemos cooperar con gente que afirma abiertamente que es tal la falta de educación de los trabajadores para emanciparse ellos mismos, que primero deben ser emancipados desde arriba por los miembros filantrópicos, altos y medios, de las clases medias.

Carta circular a August Bebel, Wilhelm Liebknecht, Wilhelm Bracke y otros (1879)



LUC-4. Toda lucha de clases es una lucha política.

Manifiesto Comunista (1848)



LUC-5. Es un hecho extraño. A pesar de todo lo que se ha hablado y se ha escrito con tanta profusión, durante los últimos sesenta años, acerca de la emancipación del trabajo, apenas en algún sitio los obreros toman resueltamente la cosa en sus manos, vuelve a resonar de pronto toda la fraseología apologética de los portavoces de la sociedad actual, con sus dos polos de capital y esclavitud asalariada (hoy, el propietario de tierras no es más que el socio comanditario del capitalista), como si la sociedad capitalista se hallase todavía en su estado más puro de inocencia virginal, con sus antagonismos todavía en germen, con sus engaños todavía encubiertos, con sus prostituidas realidades todavía sin desnudar.

La guerra civil en Francia (1871)



LUC-6. Al esbozar las fases más generales del desarrollo del proletariado, hemos seguido el curso de la guerra civil más o menos oculta que se desarrolla en el seno de la sociedad existente, hasta el momento en que se transforma en una revolución abierta, y el proletariado, derrocando por la violencia a la burguesía, implanta su dominación.

Manifiesto Comunista (1848)



LUC-7. Por su forma, aunque no por su contenido, la lucha del proletariado contra la burguesía es primeramente una lucha nacional. Es natural que el proletariado de cada país deba acabar en primer lugar con su propia burguesía.

Manifiesto Comunista (1848)



LUC-8. El poder político, hablando propiamente, es la violencia organizada de una clase para la opresión de otra.

Manifiesto Comunista (1848)



XI. Burguesía



BUR-1. La burguesía ha desempeñado en la historia un papel altamente revolucionario.

Manifiesto Comunista (1848)



BUR-2. La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y, por consiguiente, las relaciones de producción, y con ello todas las relaciones sociales. La conservación del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constantes distinguen la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; las nuevas se hacen añejas antes de llegar a osificarse. Todo lo estamental y estancado se esfuma; todo lo sagrado es profanado, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas.

Manifiesto Comunista (1848)



BUR-3. La burguesía, a lo largo de su dominio de clase, que cuenta apenas con un siglo de existencia, ha creado fuerzas productivas más abundantes y más grandiosas que todas las generaciones pasadas juntas. El sometimiento de las fuerzas de la naturaleza, el empleo de las máquinas, la aplicación de la química a la industria y a la agricultura, la navegación de vapor, el ferrocarril, el telégrafo eléctrico, la asimilación para el cultivo de continentes enteros, la apertura de los ríos a la navegación, poblaciones enteras surgiendo por encanto, como si salieran de la tierra. ¿Cuál de los siglos pasados pudo sospechar siquiera que semejantes fuerzas productivas dormitasen en el seno del trabajo social?

Manifiesto Comunista (1848)



BUR-4. La burguesía suprime cada vez más el fraccionamiento de los medios de producción, de la propiedad y de la población. Ha aglomerado la población, centralizado los medios de producción y concentrado la propiedad en manos de unos pocos. La consecuencia obligada de ello ha sido la centralización política.

Manifiesto Comunista (1848)



BUR-5. La burguesía ha sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado urbes inmensas; ha aumentado enormemente la población de las ciudades en comparación con la del campo, substrayendo una gran parte de la población al idiotismo de la vida rural. Del mismo modo que ha subordinado el campo a la ciudad, ha subordinado los países bárbaros o semibárbaros a los países civilizados, los pueblos campesinos a los pueblos burgueses, el Oriente a Occidente.

Manifiesto Comunista (1848)



BUR-6. Cada etapa de la evolución recorrida por la burguesía ha ido acompañada del correspondiente progreso político… La burguesía, después del establecimiento de la gran industria y del mercado mundial, conquistó finalmente la hegemonía exclusiva del poder político en el Estado representativo moderno. El Gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa.

Manifiesto Comunista (1848)



BUR-7. La condición esencial de la existencia y de la dominación de la clase burguesa es la acumulación de la riqueza en manos de particulares, la formación y el acrecentamiento del capital.

Manifiesto Comunista (1848)



XII. Psicología capitalista



PSI-1. Como capitalista, él no es más que el capital personificado. Su alma es el alma del capital. Y el capital no tiene más que un instinto vital: el instinto de acrecentarse, de crear plusvalía, de absorber con su parte constante los medios de producción, la mayor masa posible de trabajo excedente.

El capital, volumen I, “La jornada de trabajo” (1867)



PSI-2. El capital es trabajo muerto que no sabe alimentarse, como los vampiros, más que chupando trabajo vivo, y que vive más cuanto más trabajo vivo chupa.

El capital, volumen I, “La jornada de trabajo” (1867)



PSI-3. Este afán absoluto de enriquecimiento, esta carrera desenfrenada en pos del valor, hermana al capitalista y al avaro; pero, mientras que éste no es más que el capitalista trastornado, el capitalista es el avaro racional.

El capital, volumen I, capítulo 4 (1867)



PSI-4. Al capital no le importa la salud ni la duración de la vida del obrero, a menos que la sociedad lo obligue a tomarlas en consideración.

El capital, volumen I, “La jornada de trabajo” (1867)



PSI-5. Un maestro de escuela es obrero productivo si, además de moldear las cabezas de los niños, moldea su propio trabajo para enriquecer al patrón. El hecho de que éste invierta su capital en una fábrica de enseñanza en vez de invertirlo en una fábrica de salchichas no altera en lo más mínimo los términos del problema.

El capital, volumen I, “Plusvalía absoluta y relativa” (1867)



XIII. Proletariado



PRO-1. En la misma proporción en que se desarrolla la burguesía, es decir, el capital, se desarrolla también el proletariado, la clase de los obreros modernos, que no viven sino a condición de encontrar trabajo, y lo encuentran únicamente mientras su trabajo acrecienta el capital. Estos obreros, obligados a venderse al por menor, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio, sujeta, por tanto, a todas las vicisitudes de la competencia, a todas las fluctuaciones del mercado.

Manifiesto Comunista (1848)



PRO-2. La burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha producido también los hombres que empuñarán esas armas: los obreros modernos, los proletarios.

Manifiesto Comunista (1848)



PRO-3. De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar.

Manifiesto Comunista (1848)



XIV. Pequeña burguesía



PEQ-1. En los países donde se ha desarrollado la civilización moderna se ha formado –y, como parte complementaria de la sociedad burguesa, sigue formándose sin cesar– una nueva clase de pequeños burgueses que oscila entre el proletariado y la burguesía. Los individuos que la componen se ven continuamente precipitados a las filas del proletariado a causa de la competencia, y, con el desarrollo de la gran industria, ven aproximarse el momento en que desaparecerán por completo como fracción independiente de la sociedad moderna y en que serán remplazados en el comercio, en la manufactura y en la agricultura por capataces y empleados.

Manifiesto Comunista (1848)



PEQ-2. La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados.

Manifiesto Comunista (1848)



PEQ-3. Los estamentos medios –el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino–, todos ellos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales estamentos medios. No son, pues, revolucionarios, sino conservadores. Más todavía, son reaccionarios, ya que pretenden volver atrás la rueda de la Historia. Son revolucionarios únicamente por cuanto tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, por cuanto abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado.

Manifiesto Comunista (1848)



PEQ-4. Una vez que el obrero ha sufrido la explotación del fabricante y ha recibido su salario en metálico, se convierte en víctima de otros elementos de la burguesía: el casero, el tendero, el prestamista, etc. Pequeños industriales, pequeños comerciantes y rentistas, artesanos y campesinos, toda la escala inferior de las clases medias de otro tiempo, caen en las filas del proletariado; unos, porque sus pequeños capitales no les alcanzan para acometer grandes empresas industriales y sucumben en la competencia con los capitalistas más fuertes; otros, porque su habilidad profesional se ve depreciada ante los nuevos métodos de producción. De tal suerte, el proletariado se recluta entre todas las clases de la población.

Manifiesto Comunista (1848)



XV. Lumpemproletariado



LUM-1. El lumpemproletariado, ese producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad, puede a veces ser arrastrado al movimiento por una revolución proletaria; sin embargo, en virtud de todas sus condiciones de vida está más bien dispuesto a venderse a la reacción para servir a sus maniobras.

Manifiesto Comunista (1848)



XVI. Explotación



EXP-1. Dondequiera que ha conquistado el poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre a sus “superiores naturales” las ha desgarrado sin piedad para no dejar subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel “pago al contado”. Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades, escrituradas y adquiridas por el único y desalmado libre comercio. En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.

Manifiesto Comunista (1848)



EXP-2. En la medida en que se permita la existencia de la relación entre trabajo asalariado y capital, no importa cuán favorable sean las condiciones en las cuales tiene lugar el intercambio de mercancías. Siempre existirá una clase que explotará y una clase que será explotada.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



EXP-3. ¿Es que el trabajo asalariado, el trabajo del proletario, crea propiedad para el proletario? De ninguna manera. Lo que crea es capital, es decir, la propiedad que explota al trabajo asalariado y que no puede acrecentarse sino a condición de producir nuevo trabajo asalariado, para volver a explotarlo.

Manifiesto Comunista (1848)



EXP-4. La prosperidad de la burguesía presupone como necesario el sufrimiento de las clases trabajadoras.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



XVII. Propiedad privada de los medios de producción



PRP-1. En todos estos movimientos [los comunistas] ponen en primer término, como cuestión fundamental del movimiento, la cuestión de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos desarrollada que ésta revista.

Manifiesto Comunista (1848)



PRP-2. El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa.

Manifiesto Comunista (1848)



PRP-3. La propiedad privada burguesa moderna es la última y más acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los otros.

En este sentido, los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada.

Manifiesto Comunista (1848)



PRP-4. Todas las clases que en el pasado lograron hacerse dominantes trataron de consolidar la situación adquirida sometiendo a toda la sociedad a las condiciones de su modo de apropiación. Los proletarios no pueden conquistar las fuerzas productivas sociales, sino aboliendo su propio modo de apropiación en vigor, y, por tanto, todo modo de apropiación existente hasta nuestros días. Los proletarios no tienen nada que salvaguardar; tienen que destruir todo lo que hasta ahora ha venido garantizando y asegurando la propiedad privada existente.

Manifiesto Comunista (1848)



PRP-5. Os horrorizáis que queramos abolir la propiedad privada. Pero, en vuestra sociedad actual, la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros; existe precisamente porque no existe para esas nueve décimas partes. Nos reprocháis, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad.

En una palabra, nos acusáis de querer abolir vuestra propiedad.

Efectivamente, eso es lo que queremos.

Manifiesto Comunista (1848)



PRP-6. ¡La Comuna, exclaman, pretende abolir la propiedad, base de toda civilización! Sí, caballeros, la Comuna pretendía abolir esa propiedad de clase que convierte el trabajo de muchos en la riqueza de unos pocos. La Comuna aspiraba a la expropiación de los expropiadores. Quería convertir la propiedad individual en una realidad, trasformando los medios de producción, la tierra y el capital, que hoy son fundamentalmente medios de esclavización y de explotación del trabajo, en simples instrumentos de trabajo libre y asociado.

La guerra civil en Francia (1871)



PRP-7. El comunismo no arrebata a nadie la facultad de apropiarse de los productos sociales; no quita más que el poder de sojuzgar por medio de esta apropiación el trabajo ajeno.

Manifiesto Comunista (1848)



PRP-8. Se ha objetado que con la abolición de la propiedad privada cesaría toda actividad y sobrevendría una indolencia general.

Si así fuese, hace ya mucho tiempo que la sociedad burguesa habría sucumbido a manos de la holgazanería, puesto que en ella los que trabajan no adquieren y los que adquieren no trabajan.

Manifiesto Comunista (1848)



PRP-9. Esto, naturalmente, no podrá cumplirse al principio más que por una violación despótica del derecho de propiedad y de las relaciones burguesas de producción, es decir, por la adopción de medidas que desde el punto de vista económico parecerán insuficientes e insostenibles, pero que en el curso del movimiento se sobrepasarán a sí mismas y serán indispensables como medio para transformar radicalmente todo el modo de producción.

Manifiesto Comunista (1848)



XVIII. Salario



SAL-1. Lo que cuesta hoy día el obrero se reduce poco más o menos a los medios de subsistencia indispensable para vivir y para perpetuar su linaje. Pero el precio de toda [fuerza de] trabajo, como el de toda mercancía, es igual a los gastos de producción. Por consiguiente, cuanto más fastidioso resulta el trabajo, más bajan los salarios. Más aún, cuanto más se desenvuelven la maquinaria y la división del trabajo, más aumenta la cantidad de trabajo, bien mediante la prolongación de la jornada, bien por el aumento del trabajo exigido en un tiempo dado, la aceleración del movimiento de las máquinas, etc.

Manifiesto Comunista (1848)



SAL-2. Cuanta menos habilidad y fuerza requiere el trabajo manual, es decir, cuanto mayor es el desarrollo de la industria moderna, mayor es la proporción en que el trabajo de los hombres es suplantado por el de las mujeres y los niños. Por lo que respecta a la clase obrera, las diferencias de edad y sexo pierden toda significación social. No hay más que instrumentos de trabajo, cuyo coste varía según la edad y el sexo.

Manifiesto Comunista (1848)



SAL-3. El salario está determinado por la lucha abierta entre capitalista y obrero. Inevitablemente triunfa el capitalista. El capitalista puede vivir más tiempo sin el obrero que éste sin el capitalista. La unión entre los capitalistas es habitual y eficaz; la de los obreros está prohibida y tiene funestas consecuencias para ellos. Además el terrateniente y el capitalista pueden agregar a sus rentas beneficios industriales, el obrero no puede agregar a su ingreso industrial ni rentas de las tierras ni intereses del capital. Por eso es tan grande la competencia entre los obreros.

Manuscritos económicos y filosóficos, “Salario” (1844)



SAL-4. El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es decir, la suma de los medios de subsistencia indispensables al obrero para conservar su vida como obrero. Por consiguiente, lo que el obrero asalariado se apropia por su actividad es estrictamente lo que necesita para la mera reproducción de su vida. No queremos de ninguna manera abolir esta apropiación personal de los productos del trabajo, indispensable para la mera reproducción de la vida humana, esa apropiación, que no deja ningún beneficio líquido que pueda dar un poder sobre el trabajo de otro. Lo que queremos suprimir es el carácter miserable de esa apropiación, que hace que el obrero no viva sino para acrecentar el capital y tan sólo en la medida en que el interés de la clase dominante exige que viva.

Manifiesto Comunista (1848)



SAL-5. La condición de existencia del capital es el trabajo asalariado. El trabajo asalariado descansa exclusivamente sobre la competencia de los obreros entre sí.

Manifiesto Comunista (1848)



XIX. Alienación



ALI-1. El creciente empleo de las máquinas y la división del trabajo quitan al trabajo del proletario todo carácter propio y le hacen perder con ello todo atractivo para el obrero. Éste se convierte en un simple apéndice de la máquina, y sólo se le exigen las operaciones más sencillas, más monótonas y de más fácil aprendizaje.

Manifiesto Comunista (1848)



ALI-2. La industria moderna ha transformado el pequeño taller del maestro patriarcal en la gran fábrica del capitalista industrial. Masas de obreros, hacinados en la fábrica, son organizadas en forma militar. Como soldados rasos de la industria, están colocados bajo la vigilancia de toda una jerarquía de oficiales y suboficiales. No son solamente esclavos de la clase burguesa, del Estado burgués, sino diariamente, a todas horas, esclavos de la máquina, del capataz y, sobre todo, del burgués individual, patrón de la fábrica. Y este despotismo es tanto más mezquino, odioso y exasperante, cuanto mayor es la franqueza con que proclama que no tiene otro fin que el lucro.

Manifiesto Comunista (1848)



ALI-3. La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital. ¿Para qué la vende? Para vivir.

Trabajo asalariado y capital (1847)



ALI-4. Ahora bien, la fuerza de trabajo en acción, el trabajo mismo, es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida. Y esta actividad vital la vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Es decir, su actividad vital no es para él más que un medio para poder existir. Trabaja para vivir.

Trabajo asalariado y capital (1847)



ALI-5. El obrero ni siquiera considera el trabajo parte de su vida; para él es más bien un sacrificio de su vida. Es una mercancía que ha adjudicado a un tercero. Por eso el producto de su actividad no es tampoco el fin de esta actividad. Lo que el obrero produce para sí no es la seda que teje, ni el oro que extrae de la mina, ni el palacio que edifica. Lo que produce para sí mismo es el salario; y la seda, el oro y el palacio se reducen para él a una determinada cantidad de medios de vida, si acaso a una chaqueta de algodón, unas monedas de cobre y un cuarto en un sótano.

Trabajo asalariado y capital (1847)



ALI-6. Y para el obrero que teje, hila, taladra, tornea, construye, cava, machaca piedras, carga, etc., por espacio de doce horas al día, ¿son estas doce horas de tejer, hilar, taladrar, tornear, construir, cavar y machacar piedras la manifestación de su vida, su vida misma? Al contrario. Para él, la vida comienza allí donde terminan estas actividades, en la mesa de su casa, en el banco de la taberna, en la cama. Las doce horas de trabajo no tienen para él sentido alguno en cuanto a tejer, hilar, taladrar, etc., sino solamente como medio para ganar el dinero que le permite sentarse a la mesa, o en el banco de la taberna, o meterse en la cama.

Trabajo asalariado y capital (1847)



XX. Religión



REL-1. El hombre hace a la religión, la religión no hace al hombre. La religión expresa el conocimiento que el hombre tiene de sí mismo y su timidez, mientras no se halla a sí mismo o, cuando habiéndose hallado, se extravía nuevamente.

Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1843)



REL-2. El sufrimiento religioso es expresión del sufrimiento real y, al mismo tiempo, protesta contra el sufrimiento real. La religión es el quejido de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo.

Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1843)



REL-3. Una vez suprimidos el ejército permanente y la policía, que eran los elementos del poder material del antiguo gobierno, la Comuna tomó medidas inmediatamente para destruir la fuerza espiritual de represión, el “poder de los curas”, decretando la separación de la Iglesia del Estado y la expropiación de todas las iglesias como corporaciones poseedoras. Los curas fueron devueltos al retiro de la vida privada, a vivir de las limosnas de los fieles, como sus antecesores, los apóstoles.

La guerra civil en Francia (1871)



XXI. Globalización



GLO-1. El descubrimiento de América y la circunnavegación de África ofrecieron a la burguesía en ascenso un nuevo campo de actividad. Los mercados de la India y de China, la colonización de América, el intercambio con las colonias, la multiplicación de los medios de cambio y de las mercancías en general, imprimieron al comercio, a la navegación y a la industria un impulso hasta entonces desconocido y aceleraron, con ello, el desarrollo del elemento revolucionario de la sociedad feudal en descomposición.

Manifiesto Comunista (1848)



GLO-2. Los mercados crecían sin cesar; la demanda iba siempre en aumento. Ya no bastaba tampoco la manufactura. El vapor y la maquinaria revolucionaron entonces la producción industrial. La gran industria moderna sustituyó a la manufactura; el lugar del estamento medio industrial vino a ocuparlo los industriales millonarios –jefes de verdaderos ejércitos industriales–, los burgueses modernos.

Manifiesto Comunista (1848)



GLO-3. La gran industria ha creado el mercado mundial, ya preparado por el descubrimiento de América. El mercado mundial aceleró prodigiosamente el desarrollo del comercio, de la navegación y de los medios de transporte por tierra. Este desarrollo influyó, a su vez, en el auge de la industria, y a medida que se iban extendiendo la industria, el comercio, la navegación y los ferrocarriles, se desarrollaba la burguesía, multiplicando sus capitales y relegando a segundo término a todas las clases legadas por la Edad Media.

Manifiesto Comunista (1848)



GLO-4. Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas indígenas, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo.

Manifiesto Comunista (1848)



GLO-5. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos.

Manifiesto Comunista (1848)



GLO-6. En lugar del antiguo aislamiento y la amargura de las regiones y naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material, como a la intelectual. La producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas. La estrechez y el exclusivismo nacionales resultan de día en día más imposibles; de las numerosas literaturas nacionales y locales se forma una literatura universal.

Manifiesto Comunista (1848)



GLO-7. Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes.

Manifiesto Comunista (1848)



GLO-8. Merced al rápido perfeccionamiento de los instrumentos de producción y al constante progreso de los medios de comunicación, la burguesía arrastra a la corriente de la civilización a todas las naciones, hasta a las más bárbaras. Los bajos precios de sus mercancías constituyen la artillería pesada que derrumba todas las murallas de China y hace capitular a los bárbaros más fanáticamente hostiles a los extranjeros. Obliga a todas las naciones, si no quieren sucumbir, a adoptar el modo burgués de producción, las constriñe a introducir la llamada civilización, es decir, a hacerse burguesas. En una palabra: forja un mundo a su imagen y semejanza.

Manifiesto Comunista (1848)



XXII. Crisis



CRS-1. Las relaciones burguesas de producción y de cambio, las relaciones burguesas de propiedad, toda esta sociedad burguesa moderna, que ha hecho surgir como, por encanto, tan potentes medios de producción y de cambio, se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros.

Manifiesto Comunista (1848)



CRS-2. Desde hace algunas décadas, la historia de la industria y del comercio no es más que la historia de la rebelión de las fuerzas productivas modernas contra las actuales relaciones de producción, contra las relaciones de propiedad que condicionan la existencia de la burguesía y su dominación. Basta mencionar las crisis comerciales que, con su retorno periódico, plantean, en forma cada vez más amenazante, la cuestión de la existencia de toda la sociedad burguesa.

Manifiesto Comunista (1848)



CRS-3. Durante cada crisis comercial, se destruye sistemáticamente, no sólo una parte considerable de productos elaborados, sino incluso de las mismas fuerzas productivas ya creadas. Durante las crisis, una epidemia social, que en cualquier época anterior hubiera parecido absurda, se extiende sobre la sociedad: la epidemia de la superproducción. La sociedad se encuentra súbitamente retrotraída a un estado de súbita barbarie: diríase que el hambre, que una guerra devastadora mundial la han privado de todos sus medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados.

Manifiesto Comunista (1848)



CRS-4. Y todo eso, ¿por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no favorecen ya el régimen burgués de la propiedad; por el contrario, resultan ya demasiado poderosas para estas relaciones, que constituyen un obstáculo para su desarrollo; y cada vez que las fuerzas productivas salvan este obstáculo, precipitan en el desorden a toda la sociedad burguesa y amenazan la existencia de la propiedad burguesa. Las relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno.

Manifiesto Comunista (1848)



CRS-5. ¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, por la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. En otras palabras, abriendo el camino para crisis más amplias y más destructivas y disminuyendo los medios de prevenirlas.

Manifiesto Comunista (1848)



CRS-6. El progreso de la industria, del que la burguesía, incapaz de oponérsele, es agente involuntario, sustituye el aislamiento de los obreros, resultante de la competencia, por su unión revolucionaria mediante la asociación. Así, el desarrollo de la gran industria socava bajo los pies de la burguesía las bases sobre las que ésta produce y se apropia lo producido. La burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables.

Manifiesto Comunista (1848)



CRS-7. Todos los que especulan con acciones saben que algún día tendrá que estallar la tormenta, pero todos confían en que estallará sobre la cabeza del vecino, después que ellos hayan recogido y puesto a buen recaudo la lluvia de oro. Después de mí, el diluvio: tal es el grito y el lema de todos los capitalistas y de todas las naciones de capitalistas.

El capital, volumen I, “La jornada de trabajo” (1867)



XXIII. Regulación social de la producción



REG-1. La esencia de la sociedad burguesa consiste precisamente en esto, en que en ella no existe a priori ninguna regulación social, consciente, de la producción. Lo racional y lo naturalmente necesario no se manifiestan sino bajo la forma de un promedio, que actúa ciegamente.

Carta a Ludwig Kugelmann (11 de julio de 1868)



XXIV. Libre comercio



LIB-1. Debemos admitir que con el libre comercio la severidad total de las leyes económicas recaerá sobre los trabajadores.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



LIB-2. Para resumir, ¿qué es el libre comercio en las condiciones presentes de la sociedad? Es la libertad del capital. Cuando se derriban las pocas barreras nacionales que aún restringen el progreso del capital, meramente se le habrá conferido completa libertad de acción.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



LIB-3. ¡Caballeros! Que la palabra abstracta libertad no los induzca a engaño. ¿La libertad de quién? No es la libertad de un individuo con respecto a otro, sino la libertad del capital para aplastar al trabajador.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



LIB-4. Llamar a la explotación cosmopolita como hermandad universal es una idea que sólo pudo ser engendrada en el cerebro de la burguesía. Todos los fenómenos destructivos que origina la competencia ilimitada dentro de un país son reproducidos en más gigantes proporciones en el mercado mundial.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



LIB-5. Se nos afirma que el libre comercio creará una división internacional del trabajo y, por consiguiente, asignará a cada país la producción más en armonía con sus ventajas naturales.

Quizá ustedes crean, caballeros, que la producción de café y azúcar es el destino natural de las Indias Occidentales.

Dos siglos atrás, la Naturaleza, que no se preocupa mucho del comercio, no había plantado allí ni azúcar de caña, ni árboles de café.

Y podría ser que en menos de medio siglo no encuentren allí ni café ni azúcar, debido a que la producción más barata de las Indias Orientales ha combatido exitosamente el supuesto destino natural de las Indias Occidentales.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



LIB-6. El día de hoy existen algunos sectores industriales que dominan a todos las demás y aseguran a las naciones que se especializan en ellos el dominio del mercado mundial.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



LIB-7. No debe extrañar que los partidarios del libre comercio no puedan entender cómo una nación puede enriquecerse a expensas de otra, dado que estos mismos caballeros también rehúsan entender cómo, dentro de una nación, una clase puede enriquecerse a expensas de otra.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



LIB-8. El sistema proteccionista es sólo un medio de establecer la industria en gran escala en un país determinado… Adicionalmente, el sistema proteccionista ayuda a desarrollar la libre competencia dentro de un país.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



LIB-9. El sistema de libre comercio es destructivo. Fragmenta las viejas nacionalidades y lleva a un punto extremo el antagonismo del proletariado y la burguesía. En una palabra, el sistema de libre comercio precipita la revolución social. Es sólo en este sentido revolucionario, caballeros, que yo voto en favor del libre comercio.

Discurso sobre el libre comercio (1848)



XXV. Economistas



ECO-1. Finalmente, llegó un momento en el que todo lo que los hombres habían considerado como inalienable se convirtió en objeto de intercambio, de comercio, y pudo ser enajenado. Éste fue el momento en que las mismas cosas que hasta entonces habían sido comunicadas, pero nunca intercambiadas; entregadas, pero nunca vendidas; adquiridas, pero nunca compradas –la virtud, el amor, la convicción, el conocimiento, la conciencia, etc.– cuando todo, en una palabra, fue objeto de comercio. Es el momento de la corrupción general, de la venalidad universal, o, para hablar en los términos de la economía política, el momento en que todo, moral o físico, habiéndose convertido en valor susceptible de mercadearse, es traído al mercado para ser tasado a su valor más exacto.

Miseria de la filosofía (1847)



ECO-2. Los economistas expresan las relaciones de la producción burguesa, la división del trabajo, el crédito, el dinero, etc. como categorías fijas, inmutables, eternas… Los economistas explican cómo la producción tiene lugar en las relaciones antes mencionadas, pero lo que ellos no explican es cómo se producen esas mismas relaciones, esto es el movimiento histórico que les dio nacimiento.

Miseria de la filosofía (1847)



ECO-3. Los economistas tienen un modo curioso de proceder. Para ellos no hay más que dos clases de instituciones: las artificiales y las naturales. Las instituciones del feudalismo son instituciones artificiales; las de la burguesía son instituciones naturales. En esto se parecen a los teólogos, que clasifican también las religiones en dos categorías. Toda religión que no sea la suya propia es invención humana; la suya, en cambio, revelación divina.

Miseria de la filosofía (1847)



ECO-4. Los economistas son los representantes científicos de la clase burguesa.

Miseria de la filosofía (1847)



ECO-5. La economía política entiende al proletario… como si fuera un caballo, que debe recibir lo suficiente para que esté en capacidad de trabajar. No lo considera como un ser humano durante el tiempo en que no está trabajando. Deja dicho tratamiento a la justicia criminal, a los doctores, a la religión, a los cuadros estadísticos, a la política y a los alguaciles.

Manuscritos económicos y filosóficos (1844)



XXVI. Democracia



DEM-1. El primer paso de la revolución obrera es la elevación del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia.

Manifiesto Comunista (1848)



DEM-2. Todos los movimientos han sido hasta ahora realizados por minorías o en provecho de minorías. El movimiento proletario es un movimiento propio de la inmensa mayoría en provecho de la inmensa mayoría. El proletariado, capa inferior de la sociedad actual, no puede levantarse, no puede enderezarse, sin hacer saltar toda la superestructura formada por las capas de la sociedad oficial.

Manifiesto Comunista (1848)



DEM-3. Todas las formas de estado reconocen a la democracia como su verdad y por esta razón son falsas, debido a que ellas no son democracia.

Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1843)



XXVII. Violencia



VIO-1. Las diversas etapas de la acumulación originaria tienen su centro, en un orden cronológico más o menos preciso, en España, Portugal, Holanda, Francia e Inglaterra. Es aquí, en Inglaterra, donde a fines del siglo XVII se resumen y sintetizan sistemáticamente en el sistema colonial, el sistema de la deuda pública, el moderno sistema tributario y el sistema proteccionista. En parte, estos métodos se basan, como ocurre con el sistema colonial, en la más burda de las violencias. Pero todos ellos se valen del poder del Estado, de la fuerza concentrada y organizada de la sociedad, para acelerar a pasos agigantados el proceso de transformación del modo feudal de producción en el modo capitalista y acortar las transiciones.

El capital, volumen I, “La llamada acumulación originaria” (1867)



VIO-2. La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva. Ella misma es una potencia económica.

El capital, volumen I, “La llamada acumulación originaria” (1867)



VIO-3. Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.

Manifiesto Comunista (1848)



VIO-4. Plenamente consciente de su misión histórica y heroicamente resuelta a obrar con arreglo a ella, la clase obrera puede mofarse de las burdas invectivas de los lacayos de la pluma y de la protección pedantesca de los doctrinarios burgueses bien intencionados, que vierten sus ignorantes vulgaridades y sus fantasías sectarias con un tono sibilino de infalibilidad científica.

La guerra civil en Francia (1871)



VIO-5. No tenemos compasión y no pedimos compasión de ustedes [el poder establecido]. Cuando llegue nuestra hora no tendremos excusas para el terror. Sin embargo, los terroristas del reino, los terroristas por la gracia de Dios y de la ley, en la práctica, son brutales, altivos y despreciables, y en teoría son cobardes, sigilosos y falaces. En ambos sentidos, son desvergonzados.

Neue Rheinische Zeitung, editorial de la edición final (1849)



VIO-6. Debemos reconocer el hecho que en la mayoría de naciones en el Continente, la palanca de nuestra revolución debe ser la fuerza. Es la fuerza a la que tendremos que apelar con el fin de erigir el gobierno de los trabajadores.

Discurso en el Congreso de La Haya de la Primera Internacional (1872)



VIO-7. Ustedes saben que las instituciones, las costumbres y las tradiciones de las diversas naciones deben ser consideradas. No negamos que existen países –como los Estados Unidos, Inglaterra, y si estuviera más familiarizado con sus instituciones quizá también añadiría Holanda– en las que los trabajadores pueden obtener sus objetivos por medios pacíficos.

Discurso en el Congreso de La Haya de la Primera Internacional (1872)



XXVIII. Dictadura del proletariado



DIC-1. Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases.

Carta a Joseph Weydemeyer (1852)



DIC-2. El objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los demás partidos proletarios: constitución de los proletarios en clase, derrocamiento de la dominación burguesa, conquista del poder político por el proletariado.

Manifiesto Comunista (1848)



DIC-3. Los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario contra el régimen social y político existente.

Manifiesto Comunista (1848)



DIC-4. El proletariado se valdrá de su dominación política para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital, para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase dominante, y para aumentar con la mayor rapidez posible la suma de las fuerzas productivas.

Manifiesto Comunista (1848)



DIC-5. ¿Qué transformación sufrirá el Estado en la sociedad comunista? O, en otros términos: ¿qué funciones sociales, análogas a las actuales funciones del Estado, subsistirán entonces? Esta pregunta sólo puede contestarse científicamente…

Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.

Crítica del Programa de Gotha (1875)



DIC-6. La clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina del Estado tal y como está y servirse de ella para sus propios fines.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-7. En vez de decidir una vez cada tres o seis años qué miembros de la clase dominante han de representar y aplastar al pueblo en el parlamento, el sufragio universal habría de servir al pueblo organizado en comunas.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-8. La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento. La mayoría de sus miembros eran, naturalmente, obreros o representantes reconocidos de la clase obrera. La Comuna no había de ser un organismo parlamentario, sino una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo tiempo.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-9. Cuando la Comuna de París tomó en sus propias manos la dirección de la revolución; cuando, por primera vez en la historia, los simples obreros se atrevieron a violar el monopolio de gobierno de sus “superiores naturales”, y, en circunstancias de una dificultad sin precedentes, realizaron su labor de un modo modesto, concienzudo y eficaz, con sueldos el más alto de los cuales apenas representaba una quinta parte de la suma que según una alta autoridad científica es el sueldo mínimo del secretario de un consejo escolar de Londres, el viejo mundo se retorció en convulsiones de rabia ante el espectáculo de la Bandera Roja, símbolo de la República del Trabajo, ondeando sobre el Hotel de Ville.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-10. Si París pudo resistir fue únicamente porque, a consecuencia del asedio, se había deshecho del ejército, sustituyéndolo por una Guardia Nacional, cuyo principal contingente lo formaban los obreros. Ahora se trataba de convertir este hecho en una institución duradera. Por eso, el primer decreto de la Comuna fue para suprimir el ejército permanente y sustituirlo por el pueblo armado.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-11. La Comuna convirtió en una realidad ese tópico de todas las revoluciones burguesas, que es “un gobierno barato”, al destruir las dos grandes fuentes de gastos: el ejército permanente y la burocracia del Estado.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-12. En vez de continuar siendo un instrumento del gobierno central, la policía fue despojada inmediatamente de sus atributos políticos y convertida en instrumento de la Comuna, responsable ante ella y revocable en todo momento. Lo mismo se hizo con los funcionarios de las demás ramas de la administración.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-13. Desde los miembros de la Comuna para abajo, todos los que desempeñaban cargos públicos debían desempeñarlos con salarios de obreros. Los intereses creados y los gastos de representación de los altos dignatarios del Estado desaparecieron con los altos dignatarios mismos. Los cargos públicos dejaron de ser propiedad privada de los testaferros del gobierno central. En manos de la Comuna se pusieron no solamente la administración municipal, sino toda la iniciativa llevada hasta entonces por el Estado.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-14. Los funcionarios judiciales debían perder aquella fingida independencia que sólo había servido para disfrazar su abyecta sumisión a los sucesivos gobiernos, ante los cuales iban prestando y violando sucesivamente, el juramento de fidelidad. Igual que los demás funcionarios públicos, los magistrados y los jueces habían de ser funcionarios electivos, responsables y revocables.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-15. La Comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política al fin descubierta para llevar a cabo dentro de ella la emancipación económica del trabajo.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-16. La dominación política de los productores es incompatible con la perpetuación de su esclavitud social. Por tanto, la Comuna había de servir de palanca para extirpar los cimientos económicos sobre que descansa la existencia de las clases y, por consiguiente, la dominación de clase. Emancipado el trabajo, todo hombre se convierte en trabajador, y el trabajo productivo deja de ser atributo de una clase.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-17. Todas las instituciones de enseñanza fueron abiertas gratuitamente al pueblo y al mismo tiempo emancipadas de toda intromisión de la Iglesia y del Estado. Así, no sólo se ponía la enseñanza al alcance de todos, sino que la propia ciencia se redimía de las trabas a que la tenían sujeta los prejuicios de clase y el poder del gobierno.

La guerra civil en Francia (1871)



DIC-18. Si en la lucha contra la burguesía el proletariado se constituye indefectiblemente en clase; si mediante la revolución se convierte en clase dominante y, en cuanto clase dominante, suprime por la fuerza las viejas relaciones de producción, suprime, al mismo tiempo que estas relaciones de producción, las condiciones para la existencia del antagonismo de clase y de las clases en general, y, por tanto, su propia dominación como clase.

Manifiesto Comunista (1848)



DIC-19. Una vez que en el curso del desarrollo hayan desaparecido las diferencias de clase y se haya concentrado toda la producción en manos de los individuos asociados, el poder público perderá su carácter político.

Manifiesto Comunista (1848)



XXIX. Comunismo



COM-1. En sustitución de la antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, surgirá una asociación en que el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos.

Manifiesto Comunista (1848)



COM-2. En la sociedad burguesa, el trabajo vivo no es más que un medio de incrementar el trabajo acumulado. En la sociedad comunista, el trabajo acumulado no es más que un medio de ampliar, enriquecer y hacer más fácil la vida de los trabajadores.

Manifiesto Comunista (1848)



COM-3. Estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista, después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado.

Crítica del Programa de Gotha (1875)



COM-4. En la sociedad burguesa el pasado domina sobre el presente; en la sociedad comunista es el presente el que domina sobre el pasado. En la sociedad burguesa el capital es independiente y tiene personalidad, mientras que el individuo que trabaja carece de independencia y está despersonalizado.

Manifiesto Comunista (1848)



COM-5. En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades!

Crítica del Programa de Gotha (1875)



COM-6. Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo.

Manifiesto Comunista (1848)



XXX. Producción cooperativa



COO-1. Si la producción cooperativa ha de ser algo más que una impostura y un engaño; si ha de sustituir el sistema capitalista; si las sociedades cooperativas unidas han de regular la producción nacional con arreglo a un plan común, tomándola bajo su control y poniendo fin a la constante anarquía y a las convulsiones periódicas, consecuencias inevitables de la producción capitalista, ¿qué será eso entonces, caballeros, más que comunismo, comunismo “realizable”?

La guerra civil en Francia (1871)



XXXI. Educación



EDU-1. Decís que destruimos los vínculos más íntimos, sustituyendo la educación doméstica por la educación social.

Y vuestra educación, ¿no está también determinada por la sociedad, por las condiciones sociales en que educáis a vuestros hijos, por la intervención directa o indirecta de la sociedad a través de la escuela, etc.? Los comunistas no han inventado esta injerencia de la sociedad en la educación, no hacen más que cambiar su carácter y arrancar la educación a la influencia de la clase dominante.

Manifiesto Comunista (1848)



XXXII. Internacionalismo



INT-1. El aislamiento nacional y los antagonismos entre los pueblos desaparecen día a día con el desarrollo de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado mundial, con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponden. El dominio del proletariado los hará desaparecer más de prisa todavía. La acción común, al menos de los países civilizados, es una de las primeras condiciones de su emancipación.

Manifiesto Comunista (1848)



INT- 2. En la misma medida en que sea abolida la explotación de un individuo por otro, será abolida la explotación de una nación por otra. Al mismo tiempo que el antagonismo de las clases al interior de las naciones, desaparecerá la hostilidad de las naciones entre sí.

Manifiesto Comunista (1848)



INT-3. Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen.

Manifiesto Comunista (1848)



INT-4. ¡Proletarios de todos los países, uníos!

Manifiesto Comunista (1848)



XXXIII. Mujer y matrimonio



MUJ-1. Cualquiera que sepa algo de historia sabe que las grandes revoluciones sociales son imposibles sin el fermento femenino. Precisamente, el progreso social puede medirse por la posición social del sexo bello (incluidas las feas).

Carta a Ludwig Kugelmann (12 de diciembre de 1868)



MUJ-2. ¿Participa también tu esposa en la gran campaña de emancipación de las señoras de Alemania? Pienso que las mujeres alemanas deberían empezar su tarea orientando a sus esposos a la auto-emancipación.

Carta a Ludwig Kugelmann (5 de diciembre de 1868)



MUJ-3. Nuestros burgueses, no satisfechos con tener a su disposición las mujeres y las hijas de sus obreros, sin hablar de la prostitución oficial, encuentran un placer singular en seducirse mutuamente las esposas.

El matrimonio burgués es, en realidad, la comunidad de las esposas.

Manifiesto Comunista (1848)



XXXIV. Familia



FAM-1. La burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero.

Manifiesto Comunista (1848)



XXXV. Políticos y corrupción



POL-1. Maestro en pequeñas granujadas gubernamentales, virtuoso del perjurio y de la traición, ducho en todas esas mezquinas estratagemas, maniobras arteras y bajas perfidias de la guerra parlamentaria de partidos; siempre sin escrúpulos para atizar una revolución cuando no está en el poder y para ahogarla en sangre cuando empuña el timón del gobierno; lleno de prejuicios de clase en lugar de ideas, y de vanidad en lugar de corazón; con una vida privada tan infame como odiosa en su vida pública, incluso hoy, en que representa el papel de un Sila francés, no puede por menos de subrayar lo abominable de sus actos con lo ridículo de su jactancia.

La guerra civil en Francia (1871)



POL-2. Y ahora vamos a hacer una pregunta al señor Thiers y a los caballeros de la defensa nacional, recaderos suyos. Es sabido por mediación de Pouyer-Quertier, su ministro de Hacienda, Thiers, contrató un empréstito de dos mil millones. Ahora bien, ¿es verdad o no:

1. Que el negocio se estipuló asegurando una comisión de varios cientos de millones para los bolsillos particulares de Thiers, Julio Favre, Ernesto Picard, Pouyer-Quertier y Julio Simón y

2. Que no habría que hacer ningún pago hasta después de la “pacificación” de París?

En todo caso, debía haber algo muy urgente en el asunto pues Thiers y Julio Favre pidieron sin el menor pudor, en nombre de la mayoría de la Asamblea de Burdeos, la inmediata ocupación de París por las tropas prusianas. Pero esto no encajaba en el juego de Bismarck, como, a su regreso a Alemania, lo declaró éste, irónicamente y sin tapujos, ante los asombrados filisteos de Francfort.

La guerra civil en Francia (1871)



XXXVI. Opinión pública



OPI-1. Bienvenido sea todo juicio crítico científico. En cuanto a los prejuicios de la llamada opinión pública, a la que jamás he hecho concesiones, tengo por divisa el lema del gran florentino: ¡Segui il tuo corso, e lascia dir le genti! (¡Sigue tu camino y deja que la gente murmure!, Dante, La Divina Comedia)

El capital, prólogo (1867)



XXXVII. Culto a la personalidad



CUL-1. Nos importa un comino la popularidad. Como prueba de ello, citaré, por ejemplo, el siguiente hecho. Por repugnancia a todo culto a la personalidad, durante la existencia de la Internacional nunca permití que llegasen a la publicidad los numerosos mensajes con el reconocimiento de mis méritos, con que me molestaban desde distintos países. Incluso nunca les respondía, si prescindimos de las amonestaciones que les hacía. La primera afiliación mía y de Engels a la secreta “Liga de los comunistas” se realizó sólo bajo la condición que se eliminaría de los Estatutos todo lo contribuía a la postración supersticiosa ante la autoridad.

Carta a Wilhelm Blos (1877

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